
El empresario europeo se diferencia de los demás empresarios del mundo en muchos aspectos: por una vez tiene que luchar en un mercado extraordinariamente competitivo. Europa está repleta de marcas de alta calidad, empresas con siglos de historia e incluso algunas de las mejores marcas tecnológicas e industriales del mundo.
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No es en absoluto un mercado fácil. Sobre todo para los que empiezan de cero.
Entonces, ¿qué podemos hacer para tener éxito como empresarios europeos? ¡Averigüémoslo hoy mismo!
Lo primero es lo primero: para ser empresario en Europa necesitas dos cosas fundamentales: cumplir toda la legislación vigente que te permita ejercer tu actividad comercial en cualquier país de la Unión en el que estés establecido y, en segundo lugar, tener los nervios y el acero para perseguir un compromiso total con la adquisición o el desarrollo de los cinco rasgos siguientes.
De lo contrario, su historia como empresario será efímera y probablemente estará condenada al fracaso.
Dependiendo del país que elija, del tipo de negocio y de la fórmula jurídica que quiera utilizar -ya sea una empresa, una sociedad limitada o una sociedad anónima, por mencionar algunas-, se enfrentará a distintos tipos de requisitos para poder operar legalmente dentro de la UE.
Y, por favor, preste atención a este primer paso. Convertirse en empresario en la UE es algo que no se puede hacer al margen de la ley. No es como ocurre en América Latina o en la India -por poner dos ejemplos-, donde puedes empezar a rodar con tu negocio y, con el tiempo, abrirte camino entre todo el papeleo legal.
Las leyes sobre actividades comerciales en la UE son aplicadas con gran celo por los gobiernos de cada Estado miembro y a menudo conllevan fuertes sanciones que pueden herir de muerte a cualquier empresa incipiente.
Si desea saber más sobre los requisitos legales específicos que debe cumplir, le recomendamos encarecidamente que consulte los requisitos de la actividad empresarial que desee en el sitio web correspondiente de la autoridad nacional para esa actividad en el país en el que desee operar.
Y también puede utilizar este enlace oficial para hacerse una idea general de los requisitos dentro de la UE.
Con la parte legal en el pecho, podemos empezar a comprobar algunos rasgos fundamentales que te darán ventaja si piensas convertirte en empresario europeo.
Y la primera es desarrollar la flexibilidad empresarial. Esto es fundamental en Europa.
La flexibilidad empresarial es la capacidad de una empresa para adaptarse a circunstancias cambiantes y seguir siendo así una empresa rentable. Una empresa capaz de anticiparse a los cambios en las preferencias de los consumidores y alterar la producción para satisfacer esas nuevas expectativas tiene muchas más posibilidades de continuar a largo plazo.
Por este motivo, incluir la medición de la flexibilidad en el funcionamiento de la empresa suele considerarse clave para evaluar la solidez del negocio y llegar así a una comprensión precisa del potencial de resistencia de la empresa.
Esto adquiere una importancia aguda en mercados altamente competitivos, como el europeo, donde un nuevo producto o una innovación de un producto ya establecido, puede cambiar por completo el "equilibrio de poder" de esa actividad concreta, hundiendo en las profundidades del océano a aquellas empresas incapaces de adaptarse al nuevo competidor.
Centrarse en sus objetivos y perseguirlos sin descanso es también un rasgo fundamental para el empresario europeo. El mercado de la UE es muy competitivo, pero también se considera estable desde el punto de vista económico y de la inflación.
Esto a su vez permite aplicar planes a largo plazo con cierto grado de precisión, siempre que se aplique el "ceteris paribus", es decir, siempre que no surja ninguna innovación o avance masivo en su línea de negocio.
Para el empresario europeo, el éxito suele alcanzarse mediante la disciplina. Es un maratón, no un sprint.
Así que intenta mantener tus planes a largo plazo en el horizonte, céntrate en las pequeñas cosas que puedes hacer para mejorar cada día y persigue los objetivos a medio y corto plazo con una dedicación implacable.
Hay que tener en cuenta que, en la UE, la mayoría de las pequeñas empresas tardan al menos 2 o 3 años en ser rentables y alcanzan el verdadero éxito una vez superada la barrera de los 7 a 10 años.

Por último, el tercer componente que debe tener es la voluntad y la sabiduría para seguir aprendiendo. Tienes que entender que el espíritu empresarial, en general, es una vocación para toda la vida. No es un trabajo de segunda que puedas hacer "sólo para aumentar un poco más mis ingresos", no funciona así.
Para tener éxito hay que dominar un montón de cosas que, por su propia naturaleza, cambian constantemente: métodos de pago, logística, competencia, mercados, etcétera, etcétera.
Así que cuando decimos "tienes que seguir aprendiendo" no es una recomendación o directriz, es un requisito. Tienes que reservar tiempo de tu agenda diaria para aprender cada día un poco sobre las cosas que pueden afectar a tu negocio.
Para muchos emprendedores, esto es algo natural, porque bueno, normalmente los que tienen mentes curiosas acaban eligiendo el camino aventurero de la iniciativa empresarial. Pero si se siente falto en este aspecto, puede resultarle útil desarrollar una rutina de "mejora continua".
Esta es una buena manera de hacerlo, combinando actividades intelectualmente estimulantes con aficiones, pero puede estar seguro de que también le proporcionaremos nuestra propia Guía transfronteriza para que los empresarios sigan aprendiendo en un futuro próximo.
Por último, queremos dejarte otros dos rasgos no oficiales que, aunque no sean técnicamente necesarios para tener éxito, te recomendamos encarecidamente:
Sé humilde y eficiente y sé tú mismo y único.
No crea que ya sabe todo lo que hay que saber sobre cualquier aspecto específico de su negocio o del mercado, y tenga el grado de decencia humana suficiente para permitirse cometer sus propios errores o que otras personas se equivoquen de buena fe.

Las cosas, a veces, no salen como queremos. Y no podemos estar crucificando al mundo entero por los más mínimos errores.
En esa misma línea de pensamiento, se puede ser perfectamente eficiente sin ser grosero. Por último, intente ser usted mismo. Ser diferente es bueno para una marca o un producto. Te hace ganarte un lugar en la mente de los consumidores, te da identidad. Como empresario aplica el mismo principio: sé único, sé tú mismo. ¡Es la mejor manera de destacar entre la multitud!
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