
La Oficina Suiza de Vigilancia de Precios ha dictaminado que las comisiones hoteleras de Booking.com son abusivamente altas, tras una investigación detallada que comenzó en 2017. En un comunicado oficial, el organismo de control ha ordenado a Booking que reduzca sus comisiones hasta un 25%, una medida destinada a aliviar la presión financiera sobre el sector hotelero y los consumidores.
Esta reducción obligatoria entrará en vigor tres meses después de que la sentencia sea firme y se mantendrá durante un máximo de tres años, de acuerdo con los requisitos legales suizos.
Según el Gobierno suizo, con esta medida se pretende "reforzar la competitividad de los hoteles suizos en un mercado mundial difícil y reducir indirectamente la carga financiera que soportan los clientes." El sector hotelero, que aún se recupera de los acontecimientos mundiales y de la feroz competencia internacional, se considera un ámbito clave que necesita apoyo normativo.
En respuesta, Booking.com se opuso enérgicamente a lo que calificó de reducción forzada de precios. En declaraciones a Europa Press, la plataforma argumentó que su servicio es "totalmente opcional" y que las comisiones cobradas reflejan el "inmenso valor" proporcionado a los socios de alojamiento.
"Nuestros socios tienen muchas formas de comercializar sus propiedades a los clientes, por lo que pueden elegir si quieren anunciarse en nuestra plataforma o en otra", declaró la empresa.
Booking dispone de 30 días para recurrir la decisión ante el Tribunal Administrativo Federal.
La sentencia suiza sigue a otro importante golpe regulatorio para Booking en España, donde la Audiencia Nacional suspendió temporalmente una multa récord de 413,2 millones de euros impuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El organismo de control español consideró a la plataforma culpable de abusar de su posición dominante, favoreciendo los listados de hoteles con mayor volumen de reservas y obstaculizando así la competencia leal entre las agencias de viajes online.
Booking afirma que este tipo de decisiones normativas perjudican tanto a los hoteles como a los consumidores, argumentando que su plataforma mejora la visibilidad e impulsa el negocio de los hoteles más pequeños.
Estos acontecimientos indican un creciente escrutinio de las plataformas digitales dominantes en Europa, ya que los reguladores pretenden proteger los mercados locales y garantizar una competencia leal. Con Suiza y España a la cabeza de las medidas reguladoras, es posible que otros países de la UE sigan su ejemplo, modificando potencialmente la forma en que las plataformas basadas en comisiones como Booking.com operan en la región.
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