
La Comisión Europea considera que ha llegado el momento de reformar su sistema aduanero, creado hace 55 años, cuando el comercio electrónico aún no estaba plenamente desarrollado o era relativamente casi inexistente y se trataba más bien de una idea futurista.
Consciente de los retos actuales, la UE trata de aplicar nuevas normativas que garanticen el cumplimiento de las normas sanitarias y medioambientales comunitarias, impidiendo que los consumidores compren productos que no las cumplan.
Además, se propone aprobar el pago de derechos en los envíos de menos de 150 euros, lo que reforzaría la recaudación de ingresos públicos y contribuiría a las arcas públicas. Con esta medida también se pretende acabar con una laguna en la que se ha producido fraude aduanero ya que, hasta ahora, no se exigía el pago de aranceles en los envíos de menor valor.
Las medidas propuestas se basan en un informe presentado hace trece meses por un comité de expertos en comercio internacional. La adopción de algunas de las medidas propuestas reducirá los engorrosos procedimientos aduaneros, sustituyendo las declaraciones tradicionales por un enfoque más inteligente y basado en datos para el control de las importaciones. Al mismo tiempo, las autoridades aduaneras dispondrán de las herramientas y los recursos necesarios para evaluar adecuadamente y detener las importaciones que planteen riesgos reales para la UE, sus ciudadanos y su economía.
El pilar central de esta nueva reforma es el cobro de derechos de aduana -aranceles- a los envíos inferiores a 150 euros. Así se evitará que los defraudadores se aprovechen de estas mercancías, ya que "hasta el 65% de estos paquetes que entran en la UE están infravalorados para evitar los derechos de aduana a la importación".
Además, las plataformas tendrán un papel muy relevante porque "serán responsables de garantizar que los derechos de aduana y el IVA se pagan en el momento de la compra, por lo que los consumidores ya no tendrán que enfrentarse a cargos ocultos o papeleo inesperado cuando llegue el paquete."
El segundo pilar de esta reforma se refiere al control de datos. Las empresas que deseen introducir mercancías en la UE podrán registrar toda la información sobre sus productos y cadenas de suministro en el nuevo Centro de Datos Aduaneros de la UE.
Recopilará datos facilitados por las empresas y, mediante aprendizaje automático, inteligencia artificial e intervención humana, proporcionará a las autoridades una visión de 360 grados de las cadenas de suministro y el movimiento de mercancías. Cuando se consiga el sello "Trust and Check", en ocasiones podrán poner en circulación sus mercancías en la UE sin ninguna intervención aduanera activa.
El tercer pilar es la cooperación entre países. Con el nuevo sistema, todos los Estados miembros tendrán acceso a datos en tiempo real y podrán poner en común información para responder a los riesgos con mayor rapidez, coherencia y eficacia. También contribuirá a garantizar la correcta recaudación de derechos e impuestos en beneficio de los presupuestos nacionales y de la UE.
La aplicación de la reforma será gradual. El centro de datos del sector del comercio electrónico empezará a funcionar en 2028 con información relativa a las compras y ventas a través de canales digitales. Paralelamente, se creará la Autoridad Aduanera de la UE, que estará descentralizada y aprovechará los recursos de los Estados miembros. Sin embargo, el proceso de implantación durará hasta el 1 de enero de 2038, ya que todos los sectores se irán incorporando progresivamente.